En opinión del constitucionalista, la Ley Universitaria no es inconstitucional ni viola la autonomía de las instituciones que pretende regular a través de la Superintendencia Nacional de Educación Universitaria (Sunedu). Más bien, esta servirá para regular y autorizar la creación de nuevas casas de estudios. Agregó que los miembros de la ANR sí buscaban autorregularse, pero nadie puede ser supervisor de sí mismo y por eso se ha optado por la fórmula de la Sunedu.
Explica que con este dispositivo se intenta corregir un problema histórico aparecido en la década de 1990: el bachillerato automático, que se otorgaba sin necesidad de que los estudiantes elaboren proyecto de investigación alguno. Con la actual ley se busca recuperar la identidad de las universidades como centros de formación, investigación y responsabilidad social.
“Lo que se estaba fomentando eran profesionales sin preparación en la medida de investigación, no leían más allá de lo que significa aprobar una materia y los profesores tampoco lo promovían porque tampoco eran doctores ni magíster”, afirma Landa.
También considera que la Ley ayudará a acabar con la “educación mediocre” porque aquellos que ejerzan la docencia deberán contar con un grado de magíster y, por lo tanto, las nuevas generaciones tendrán mejores oportunidades.
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